Menu
Balacera en control ejidatario de Nicolás Ruiz activa operativo de seguridad

Balacera en control ejidatario de N…

Nicolás Ruiz, Chiapas.— U...

POR REGALAR ALIMENTO AL PUEBLO LE QUEMAN SUS TRÁILERS

POR REGALAR ALIMENTO AL PUEBLO LE Q…

Antonio Valente Martíne...

Sumamos esfuerzos por el bienestar de quienes más lo necesitan.

Sumamos esfuerzos por el bienestar …

En coordinación con el ...

Accidente en Chamula deja daños materiales

Accidente en Chamula deja daños mat…

San Juan Chamula.- Daño...

Accidente entre moto y auto deja un herido

Accidente entre moto y auto deja un…

San Cristóbal de Las Ca...

RSP será el “comodín” perfecto en las elecciones intermedias.

RSP será el “comodín” perfecto en l…

Las expectativas en torno...

Realizan primera edición de Rehileete en San Cristóbal de Las Casas

Realizan primera edición de Rehilee…

San Cristóbal de Las Ca...

Retienen a joven por presunto intento de robo en San Cristóbal de Las Casas

Retienen a joven por presunto inten…

San Cristóbal de Las Casa...

Roban en las oficinas de la agencia rural de Zinacantán

Roban en las oficinas de la agencia…

Zinacantán, Chiapas.- Hab...

Reporta GN 24 accidentes carreteros en la región  Altos en lo que va del 2026

Reporta GN 24 accidentes carreteros…

San Cristóbal de Las Casa...

Prev Next
A+ A A-

Los normalistas se están equivocando Destacado

El uso de la arbitrariedad flagrante y la violencia injustificada resultan indefendibles desde
cualquier ángulo. Se convierten inevitablemente en prácticas inadmisibles y lascivas cuando, en medio de la irracionalidad o el descontrol, terminan lastimando gravemente a las causas legítimas, que -a la larga- se vuelven pretextos superficiales para los oportunistas de siempre, ajenos a los intereses reales de los movimientos sociales.

Por eso lo sucedido este viernes en Tuxtla Gutiérrez no es asunto que deba tomarse a la ligera. Si bien no es una práctica nueva, la documentación y evidencia del caso, que demuestra la participación de jóvenes estudiantes (la mayoría normalistas) en el secuestro de autobuses y el saqueo de camiones con mercancía, hacen del suceso un hecho para el análisis profundo.

Y es que, ver a alrededor de 200 jóvenes (estudiantes o no) robando mercancía y dándose a la fuga con las “manos es la masa” avergüenza en lo más profundo. Las imágenes hablan por sí solas. Aquí las versiones de infiltrados o reventadores simplemente no tienen cabida. Los propios padres de familias y compañeros estudiantiles terminaron comprobando a las afueras la Fiscalía General del Estado de Chiapas la procedencia de los autores materiales.

Simplemente no hay argumento o justificación que exculpe a los participantes de tan lamentable hecho; jóvenes la mayoría, no mayores de 20 o 25 años. Ni siquiera se pueden argumentar detenciones arbitrarias o injustificadas.

Se trata de un delito que prácticamente se dio en flagrancia plena, donde ni los argumentos “antiimperialistas”, “globalifóbicos” o “proteccionistas” son excusa válida dentro del marco constitucional mexicano.

Y no se trata tampoco de satanizar a los jóvenes estudiantes, ni de permitir que sean tratados como criminales. Se trata de reconocer que sus métodos o formas de manifestar sus inconformidades se están equivocando. Que las prácticas aprendidas e imitadas de otros movimientos violentos no abonan en nada bueno a sus causas. Que, al contrario, demeritan y lastiman la legitimidad de un movimiento que podría ser honesto de origen.

Tampoco sería ético intentar achacar el caso al movimiento magisterial y a la lucha contra la reforma educativa que es mucho más grande que un hecho tan lamentable como el de este jueves. Intentar mancharlo sería francamente irresponsable y tendencioso, tomando en cuenta los tantos episodios de represión, agresión y abuso gubernamental contra el sector docente, con pruebas igual de documentadas y fehacientes como las del caso aquí señalado.

Los grandes problemas generados por las malas decisiones de los gobiernos corruptos en México requieren de manifestaciones inteligentes que generen empatía social y cohesión de causas. La violencia y la arbitrariedad dentro de los movimientos sólo fragmentan opiniones, debilita el respaldo ciudadano y “engorda el caldo” para la misma clase política corrupta, ávida de distracciones e indiferencia para seguir enriqueciéndose a costa de las mayorías.

Por el bien de México, de Chiapas y las causas sociales legítimas lo sucedido este jueves en Tuxtla Gutiérrez no puede volver a repetirse. En un acto de congruencia, los liderazgos del movimiento estudiantil y magisterial deberían dar la cara para lamentar los hechos (y no justificarlos o victimizarse), y condenarlos.

Finalmente, no pueden perder de vista que sólo legitimando su causa con el respaldo social su movimiento puede mantenerse fortalecido… así las cosas. 

volver arriba

Sigue a Prensa Libre Chiapas en tu feed de Google News.